Un sueño
El peso de la tabla encima de la cabeza logra espabilar un poco los sentidos. A tan tempranas horas es difícil pensar, y lo que se piensa nos juega malas pasadas. La línea del horizonte sigue donde ayer, frente a nosotros, tan firme como siempre. Aunque el mundo de uno mismo se desmorone por un momento, mirando fijamente al horizonte consigues mantener los pies en el suelo. El neopreno es suave pero duro; se resiste como si no quisiera meterse contigo en el agua. Está frío. Al contacto con tu piel notas escalofríos subir por la columna. El recuerdo de una larga caricia aparece de repente en la mente. No la ves, ni está ahí, pero sientes lo que te hizo sentir. Con la cera vas pintando la superficie de la tabla, cubriendo la zona bien para evitar posibles deslizamientos; otro recuerdo, aunque difuso, concreto y claro, del dibujo de un plan futuro en una servilleta. Otro sentimiento. Seguir pintando la tabla y sonreír al recordar el dibujo. ...