De nombres


El último libro que he devorado me ha hecho pensar mucho en esto.
Los nombres.
Si lo pienso bien, me doy cuenta de que son lo que mueve el mundo; tanto los hayamos establecido durante muchos años para poder transmitir ideas ( <mesa> para denominar ese mueble de tu habitación que se esconde debajo de todas tus porquerías; <cama> que denota ese lugar particular de cada uno en el que crea sus propias fantasías y ve hechas realidad otras muchas) etc, o bien, de propia invención que ayuden a cada uno a representar su mundo (aquellos que, antes, con un <supercalifragilístico> lo decían todo)
También, no se vosotros, pero a mí me encantan los absurdos pero rematadamente exactos ^^


Una zapatería llamada Huellas;
una librería llamada Estanterías;
una peluquería llamada Pelos;
una pastelería llamada Dulces;
o incluso una guardería llamada Chupetes.

Son de verdad, os lo prometo. Y me encantan ^^

Sea como sea, los nombres, y ya no hablo de los normales y comunes, sino esa etiqueta que cada uno lleva y le representa; esos nombres son muy especiales. Ahora ha cambiado un poco, ya no tienen el significado de antes y una connotación especial, heroica o épica. Ahora dominan el Jose, Antonio, María, Isabel. Son nombres por lo general familiares, en honor a alguien. Pero ya nadie conoce apenas el significado de su etiqueta.
Por eso yo siempre he querido que, todos los nombres y etiquetas que dependan de mi, sean lo más especiales, llamativos y únicos posible.
De pequeña, estaba convencida de que tendría gemelos, y siempre tuve claros sus nombres; Hector y Aquiles. Ahora entiendo por qué mi madre se reía; pero aun no lo he descartado del todo =)
Sea como sea, me gustan los nombres. Y los que me corresponda poner, quiero que sean especiales.
Comandantes Sephard y Ripley; esos cuentas como curiosos, cuanto menos ;)

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