Cicatrices


Una cicatriz ¿duele?
Duele la herida infligida, el daño, el golpe, o el sentimiento. Pero, ¿una cicatriz?
Al igual que muchas cosas, depende de cada uno. Duele porque la ves, la sientes. Duele porque está ahí para recordarnos algo. 
 Causa el mismo efecto que un marco tumbado. 
 Una silla vacía.
 Un lado de la cama sin deshacer.
Pero llega un momento en el que la cicatriz deja de sentirse. O, al menos, de forma dolorosa. 
Nos recuerda algo que sucedió, que vivimos, que disfrutamos, que sentimos.
Algo que quisimos. 
Nos recuerda que estamos vivos. 
Y nos prohíbe caer y no levantar, nos prohíbe no estar agradecidos por esos recuerdos. 
Nos obliga a buscar de nuevo lo que hemos perdido.
Así, poco a poco, nos vamos labrando nuestras marcas en la piel.

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