Desde mi ventana
Todas las tardes me fijo en mi pez. Tengo una pecera, muy pequeña, en la mesa donde estudio, y no ayuda nada. Me paso la mitad del tiempo mirando al pez, pensando en cómo tiene que sentirse.... si está cómodo... si es feliz... Si, sé que es solo un pez, pero para distraerme de los deberes, es una maravillosa criatura. Ayer, me dije que quería saber cómo veía el mundo mi pez. Pero no es tan sencillo.... Así que sólo se me ocurrió mirar a través del cristal de la pecera el mundo que se extendía desde mi ventana... osease.... un par de edificios y un patio muy grande y marrón. Parecía un sueño surrealista y mareante, apenas ves nada claro. Estuve a punto de rendirme, pensando que eso entraba en los puestos altos de la lista de cosas estúpidas que he hecho, cuando unos niños de la casa de al lado salieron al patio. Les oía gritar, reir, correr.... que felices eran, por dios.... Me sorprendió lo contentos que estaban; era un día cualquiera, una tarde normal.... Pero para ello...